martes, 21 de junio de 2011

El extraño...


Y no me imagine lo severo que seria el cambio
no se me topo por la cabeza lo irremediable de lo dicho
nisiquiera estime posibilidades o desaciertos.
No cruze palabra alguna con el desanimo,
mucho menos me sente a compartir lo negativo de todo
con el cinismo.

Camine por las calles mojadas de aquella tarde en Santiago,
vigile de reojo la luz del semaforo para pasar como un peaton mas,
me sorprendio la tranquilidad con la que todo se movia.
Fije mis ojos en aquel muchacho palido que caminaba a paso constante
pero rapido. Hubo un silencio total en el mundo, hubo un segundo en que no se movio
la tierra. Fue aquel instante en que mis ojos se fijaron a los suyos.
Aquel momento en que no espere saber quien era,
mucho menos que el supiera quien seria yo.

No fue una hora eterna la que paso, fueron dias en que soñe con su rostro.
Con su palido rostro contemplando mi cara. Mirandome fijo, con aquellos ojos grandes
y expresivos. Con la entereza total de imaginar hasta donde llegaria todo esto.
La lluvia golpeaba el suelo, la lluvia me robaba el recuerdo de aquel momento
en que lo vi. Aun no logro desacerme de aquel rostro, de aquel reflejo, de aquel alma
en pena que vagaba por la ciudad.

Donde quiera que este el, que esten sus ojos, sus labios, su rostro.
Donde sea que este su mirada y su respiracion.
Que la luna lo guie a mi, que me devuelvan aquel momento en que lo vi.
Para que se grabe en mi cabeza, una y otra vez.
Para que pueda contemplar amaneceres con su mirar.






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